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-------------------------------  Actualizado el martes 06 de julio de 2004   --------------------------

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El hombre es un ser problemático. Su problemática deriva, ante todo, de su naturaleza inteligente y libre.

Gracias a su inteligencia, el hombre puede concebir un fin y escoger, entre los múltiples medios, los más aptos para conseguirlo. Todo ello implica un análisis de las distintas posibilidades que, a su vez, involucran una problemática.

La voluntad libre es aquella capacidad por la que el hombre, puesto frente a dos o más caminos que solicitan su decisión, puede pronunciarse libremente por uno de ellos. Esto, naturalmente, implica la solución de un problema. Pero el hombre es, a la vez, un ser social. Dicha característica es inherente a su naturaleza.

Desde siempre los hombres han buscado y buscan siempre modelos, maestros, héroes a quienes seguir e imitar. Y caudillos que les ayuden a solucionar sus problemas.

El pueblo de Israel buscó las soluciones básicamente en los profetas.

Los pueblos griegos en la filosofía.

El imperio romano en los oradores y poetas.

El hombre contemporáneo, agobiado por multitud de problemas, acude preferentemente a la ciencia, la técnica y la reflexión filosófica.

Surgen hoy también pseudo profetas que pretenden dar la solución a los problemas del hombre mediante la prospectiva sociológica.

Y podemos preguntarnos ¿y realmente el hombre soluciona por esas vías sus problemas?

Es una evidencia que tanto la inteligencia como la voluntad y la capacidad de respuesta del hombre son limitadas. El hombre solo puede proporcionar soluciones parciales.

Esta realidad limitada del hombre, conduce a muchos a la desesperación, al desánimo, al pesimismo, a tener un sentido trágico de la vida.

El hombre no acaba de aceptar que es mera criatura y como tal limitada y sometida al absoluto. No es Dios, mal que le pese. Esto es una realidad constatable a cada instante de su corta vida.

A pesar de eso, el hombre no se resiste a la tentación de querer ser "como Dios" (tentación primordial o pecado original).

Jesús, ante esta incapacidad y angustia del hombre de encontrar Caminos absolutos, se presenta como "El Camino, la Verdad y la Vida". El por ser Dios hecho hombre, Hombre-Dios se nos ofrece como la posibilidad de resolver el "problema" porque conoce la realidad humana y toda la creación de modo absoluto: "Yo conozco a mis ovejas... y les doy la vida eterna" (Jn 10,28)

El hombre a lo largo de su historia ha buscado salida por muchos caminos, y toda la historia es una flagrante demostración de que ninguno le ha podido ofrecer lo que busca. Cristo de nos ofrece como ese Camino, el único y definitivo Camino capaz de llevar al hombre a la plenitud que anhela y busca desasosegadamente.

Encontrar a Cristo y entrar en su Camino es encontrar el Sentido primero y último de la existencia. La razón de ser de todo. Y el modo de caminar en un "crescendo" interrumpido hasta la eternidad infinita.

Jesús es el Camino que nos lleva al Padre. La Verdad que nos ayuda a entender el Misterio todo lo creado y la Vida que todos buscamos, la Vida en plenitud.

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