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-------------------------------  Actualizado el martes 06 de julio de 2004   --------------------------

"ID AL MUNDO ENTERO Y PROCLAMAD EL EVANGELIO"

 

EL FUNDAMENTO DE LA FAMILIA CRISTIANA 1

El rasgo más absoluto de la dignidad humana es su capacidad de ser libre y soberano de sí mismo. En esto somos imagen de Dios que es la Libertad misma.

Todos sabemos que el matrimonio cristiano se basa en la libertad de los contrayentes. Sin libertad el matrimonio es nulo de raíz. La primera pregunta que el sacerdote hace a los contrayentes, en la celebración del sacramento del matrimonio, es sobre si son libres y no están coaccionados ni influenciados por nada que pueda condicionar o anular su libertad. Solo cuando los contrayentes responden afirmativamente a esta pregunta, se procede a la celebración del matrimonio. De tal modo que la situación de libertad de la persona es la condición previa y "sine qua non", esencial, sobre la que se asienta y se construye el matrimonio cristiano. Esto es claro.

Pero muchos creen que una vez dicho el "si quiero" se deja de ser libre, como si al pronunciar el consentimiento los esposos perdieran o hipotecaran su libertad mutuamente, el uno en las manos del otro. Ese modo de pensar es totalmente erróneo. El "sí quiero" no me quita la libertad, todo lo contrario, me la potencia porque mi libertad queda potenciada por la libertad del otro y viceversa. Alguien ha dicho y como mucho acierto, que el matrimonio es una plataforma de libertades que las potencia y desarrolla mutuamente.

La libertad es algo inviolable e irrenunciable, porque perder la libertad significa perder la esencia de lo humano. Y no hay valor, por muy supremo que sea, que pueda arrogarse el derecho de arrebatar la libertad interior a una persona, hombre o mujer. Nadie me puede forzar, lícitamente, ha hacer algo que no quiero, ni el matrimonio, ni la familia, ni el estado, ni tampoco Dios, que es la fuente misma de la libertad.

Pero la libertad tiene un correlativo esencial a sí misma que es la responsabilidad. La libertad no responsable no es verdadera libertad. Por lo tanto todo cuanto decimos y exigimos a propósito de la libertad personal hay que decirlo a propósito de la responsabilidad. Esta es esencial en el matrimonio cristiano, y nadie puede arrebatarnos nuestra responsabilidad, ni tampoco nadie puede renunciar a su responsabilidad.

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