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-------------------------------  Actualizado el martes 06 de julio de 2004   --------------------------

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ESTIMA Y PREDILECCIÓN EN LA AMISTAD

 

 

          Para que la amistad sea sólida se necesita que se fundamente en la mutua estima. No se puede ser amigo de nadie por compasión. Esto sería beneficencia o benevolencia. Solo de la estima recíproca puede hacer la confianza y la confidencia. La estima origina la admiración, el perfume de la amistad.

         Naturalmente la estimación se refiere a los valores más profundos del otro en cuanto persona, y no al éxito que pueda haber alcanzado o el grado al que haya llegado dentro de una jerarquía. Según Sócrates, “si dos personas no se valoran uno a otra en mucho, no podrán llegar a ser amigos”. La relación amistosa supone reciprocidad: nadie contre amistad con nadie con la sola finalidad de dar. La amistad supone un enriquecimiento mutuo; si no sería una relación de bienhechor a beneficiado.

         La estima no es ceguera sino agudeza de visión. El amigo ve, gracias al amor, lo que otros no ven por indiferencia, por distracción. El amigo, el verdadero amigo, no se engaña, juzga con equidad.

         La confianza mutua hace milagros. Aquel en quien confiamos se siente fuertemente obligado por nuestra confianza y por el deseo de no defraudar. Al que se le toma en serio termina siendo serio.

         La amistad supone naturalmente, preferencia, supone un amor preferente; supone no sólo “dilección” (amor) sino (amor de predilección). El corazón humano necesita ser muy importante para alguien. Tenemos necesidad de sentirnos amados por alguien más que cualquiera. También aquí se cumple, a nivel psicológico, la exigencia matrimonial. No es cuestión de celos, por supuesto. No es cuestión de un amor excluyente, pero sí preferente.

         Saint-Exupéry lo dijo maravillosamente en El Principito.

 

“-No eres de aquí –dijo el zorro al Principito- ¿Qué buscas?

-Busco amigos –dijo el Principito- ¿Qué significa “domesticar”?

-Es una cosa demasiado olvidada –dijo el zorro- Significa “crear lazos”

-¿Crear lazos?

-Sí –dijo el zorro- Para mí no eres todavía más que un muchachito semejante a cien  mil muchachitos. Y no te necesito. Y tú tampoco me necesitas. No soy para ti más que un zorro semejante a cien mil zorros. Pero si me domesticas, tendremos necesidad el uno del otro. Serás para mí único en el mundo. Seré para ti único en el mundo…

-Empiezo a comprender –dijo el Principito- Hay una flor… Creo que me ha domesticado…

         El zorro calló y miró largo tiempo al Principito:

-¡Por favor… domestícame! –dijo

-Bien quisiera  -respondió el principito- Pero no tengo mucho tiempo. Tengo que encontrar amigos y conocer muchas cosas.

-Solo se conocen las cosas que se domestican –dijo el zorro- Los hombres ya no tienen tiempo de conocer nada. Compran cosas hechas a los mercaderes. Pero como no existen mercaderes de amigos, los hombres ya no tienen amigos (…) Si quieres un amigo, ¡domestícame!

         El Principito se fue a ver nuevamente las rosas;

-No sois en absoluto parecidas a mi rosa: no sois nada aún –les dijo- Nadie os ha domesticado y no habéis domesticado a nadie. Sois como era mi zorro. No era más que un zorro semejante a cien mil otros. Pero yo le hice mi amigo y ahora es único en el mundo para mí..

         Y las rosas se sintieron bien molestas.”

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