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LO QUE NO ES AMISTAD
Confundimos muy frecuentemente las “relaciones sociales” con la
amistad. Hay forma de relación humana y humanizadoras pero que no
alcanzan la intensidad de la calidad de la amistad. El peligro está
en que los que las viven confundan la amistad con ellas. El creer
que ya viven la relación amistosa les impedirá el intentarla. Esta
es la perniciosa equivocación de muchos. Es tan peligrosa esta
equivocación como el pensar que el matrimonio se reduce a la
relación sexual, ignorando, o despreciando, lo fundamental que es la
comunión afectiva y la unidad de espíritus, de las que la relación
sexual no es más que una expresión. Ignorarlo sería empobrecer
catastróficamente el matrimonio. Lo mismo ocurre con respecto a la
amistad.

• No constituye
amistad el simple trato frecuente.
Se ha devaluado de
tal forma la palabra “amigo” que frecuentemente se le regala al
simple “conocido” con el que se mantiene un trato frecuente y
diferenciado de las demás personas que rodean a la persona. Se tiene
una cierta afinidad con él, un trato más frecuente , se intercambian
pequeños favores y servicios por razones de vecindad en la vivienda
o en el trabajo, se conocen algunos datos biográficos sobre su
persona y su familia, pero no existe intimidad ni una confianza
profunda. No es uno más entre vecinos y compañeros ni es tampoco un
amigo; es un prójimo, un próximo, pero no un amigo.
• No es amistad la
sola simpatía.
“Le soy simpático”,
“me es simpático”, “nos tenemos simpatía”, “somos amigos, nos
tenemos gran simpatía”. Todo esto no pasa de ser una sintonía
superficial de gustos, de estilos de vida, de modo de ser y de
comportarse que crean una vinculación, unas conversaciones, unos
encuentros gratos, entre los “empatizantes” o “simpatizantes” debido
a la misma educación, pero que de ningún modo alcanzan los niveles
de la amistad. Se encuentran a gusto juntos, se resultan simpáticos
y se admiran. Les unen generalmente simples estados emotivos
frágiles y superficiales.
• No es amistad el
simple enamoramiento.
El enamoramiento es
un sentimiento de pasión erótica hacia una persona de distinto sexo.
“Le quiero y me quiere”, “tiene un amigo, tiene una amiga”,
significa, en la mayoría de los casos, que están enamorados. Pero
ello es frecuentemente a un mero nivel instintivo, lo que hace que
pueda darse con un craso egoísmo en donde mutuamente se están
instrumentalizando para el placer o la sensación placentera al
menos. Algunos enamorados son, además, amigos; pero la mayoría no lo
son. Pueden, incluso estar muy distanciados psicológicamente.
• No es amistad la
sola relación benéfica.
Esta consiste en el
servicio evangélico a los otros que necesitan de nuestra ayuda. Es
una expresión de amor evangélico pero no alcanza por sí sola la
categoría de amistad. En las expresiones “somos muy amigos”, le debo
muchos favores, me debe muchos favores; le he ayudado, me ha ayudado
en algunos trances difíciles”, late una confusión. Se confunde
amistad con beneficencia o ayuda mutua y al amigo con un “protector”
o “bienhechor”. Esta condición de dependencia es una situación que
dificulta la amistad que requiere total libertad e igualdad entre
los amigos.
• Tampoco se
identifica con amistad la tertulia.
Es quizás una de las
más frecuentes confusiones con la amistad. Tertulia es la
concurrencia de varias personas para comentar noticias, ideas y
acontecimientos, es una elogiable forma de comunicación humana, pero
en sí misma no equivale sin más a amistad.
• No son tampoco
amigos, sin más, quienes pertenecen a un mismo club o asociación.
Un club es la
reunión de un conjunto de personas en función de unos mismos
intereses o de algún fin determinado político, social, religioso,
cultural, etc. En estos círculos, las relaciones personales son
secundarias y en gran medida funcionales, no es el encuentro con el
otro lo que interesa sino el objetivo común que nos reúne. En la
amistad el primero y único objetivo es la comunicación con el otro.
Aunque es verdad que estos ámbitos sociales pueden propiciar el
nacimiento de grandes amistades entre sus miembros son muy
recomendables para ello.
• Tampoco hemos de
confundir amistad con la camaradería, el compañerismo, la hermandad.
Estos significan
propiamente solidaridad cooperativa para el logro de unos fines
comunes, lo cual exige de los camaradas una corresponsabilidad en el
proyecto, en los esfuerzos, y en la consecución de la meta común.
Los cristianos con
frecuencia se llaman “hermanos”, los socialistas “compañeros”, los
fascistas “camaradas”, actualmente algunos grupos sociales que
tienen objetivos y gustos comunes se llaman “colegas”. En realidad
se trata sólo de nexos colectivos y no de relaciones estrictamente
personales, por lo que no tienen nada que ver con la amistad.
Aun podríamos
señalar otras confusiones en nuestro lenguaje sobre la amistad.
Estas confusiones hacen mucho daño a la verdadera amistad, porque
nos hacen creer que tenemos amigos y que hemos llegado a la amistad
cuando nos estamos moviendo en el terreno más superficial de las
relaciones humanas. La amistad compromete a toda la persona y no
solo a sectores, más o menos importantes del ser humano.
En nuestro
mundo actual hay una gran saturación de relaciones superficiales,
como las que hemos descrito más arriba, pero faltan verdaderas
relaciones de amistad. Son escasos los amigos, quizás porque no nos
han enseñado a distinguir el oro de la amistad de la ganga de otras
relaciones. Y hemos de decir que solo la relación de verdadera
amistad llena el corazón del ser humano. Porque “de todos los bienes
de este mundo, ninguno puede compararse a un buen amigo” (Sócrates).
Pero para encontrar al verdadero amigo hay que saber buscarlo como
aguja en un pajar, sabiendo muy bien distinguir la aguja de la paja.
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