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-------------------------------  Actualizado el martes 06 de julio de 2004   --------------------------

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LO QUE NO ES AMISTAD


Confundimos muy frecuentemente las “relaciones sociales” con la amistad. Hay forma de relación humana y humanizadoras pero que no alcanzan la intensidad de la calidad de la amistad. El peligro está en que los que las viven confundan la amistad con ellas. El creer que ya viven la relación amistosa les impedirá el intentarla. Esta es la perniciosa equivocación de muchos. Es tan peligrosa esta equivocación como el pensar que el matrimonio se reduce a la relación sexual, ignorando, o despreciando, lo fundamental que es la comunión afectiva y la unidad de espíritus, de las que la relación sexual no es más que una expresión. Ignorarlo sería empobrecer catastróficamente el matrimonio. Lo mismo ocurre con respecto a la amistad.

• No constituye amistad el simple trato frecuente.

Se ha devaluado de tal forma la palabra “amigo” que frecuentemente se le regala al simple “conocido” con el que se mantiene un trato frecuente y diferenciado de las demás personas que rodean a la persona. Se tiene una cierta afinidad con él, un trato más frecuente , se intercambian pequeños favores y servicios por razones de vecindad en la vivienda o en el trabajo, se conocen algunos datos biográficos sobre su persona y su familia, pero no existe intimidad ni una confianza profunda. No es uno más entre vecinos y compañeros ni es tampoco un amigo; es un prójimo, un próximo, pero no un amigo.

• No es amistad la sola simpatía.

“Le soy simpático”, “me es simpático”, “nos tenemos simpatía”, “somos amigos, nos tenemos gran simpatía”. Todo esto no pasa de ser una sintonía superficial de gustos, de estilos de vida, de modo de ser y de comportarse que crean una vinculación, unas conversaciones, unos encuentros gratos, entre los “empatizantes” o “simpatizantes” debido a la misma educación, pero que de ningún modo alcanzan los niveles de la amistad. Se encuentran a gusto juntos, se resultan simpáticos y se admiran. Les unen generalmente simples estados emotivos frágiles y superficiales.

• No es amistad el simple enamoramiento.

El enamoramiento es un sentimiento de pasión erótica hacia una persona de distinto sexo. “Le quiero y me quiere”, “tiene un amigo, tiene una amiga”, significa, en la mayoría de los casos, que están enamorados. Pero ello es frecuentemente a un mero nivel instintivo, lo que hace que pueda darse con un craso egoísmo en donde mutuamente se están instrumentalizando para el placer o la sensación placentera al menos. Algunos enamorados son, además, amigos; pero la mayoría no lo son. Pueden, incluso estar muy distanciados psicológicamente.

• No es amistad la sola relación benéfica.

Esta consiste en el servicio evangélico a los otros que necesitan de nuestra ayuda. Es una expresión de amor evangélico pero no alcanza por sí sola la categoría de amistad. En las expresiones “somos muy amigos”, le debo muchos favores, me debe muchos favores; le he ayudado, me ha ayudado en algunos trances difíciles”, late una confusión. Se confunde amistad con beneficencia o ayuda mutua y al amigo con un “protector” o “bienhechor”. Esta condición de dependencia es una situación que dificulta la amistad que requiere total libertad e igualdad entre los amigos.

• Tampoco se identifica con amistad la tertulia.

Es quizás una de las más frecuentes confusiones con la amistad. Tertulia es la concurrencia de varias personas para comentar noticias, ideas y acontecimientos, es una elogiable forma de comunicación humana, pero en sí misma no equivale sin más a amistad.

• No son tampoco amigos, sin más, quienes pertenecen a un mismo club o asociación.

Un club es la reunión de un conjunto de personas en función de unos mismos intereses o de algún fin determinado político, social, religioso, cultural, etc. En estos círculos, las relaciones personales son secundarias y en gran medida funcionales, no es el encuentro con el otro lo que interesa sino el objetivo común que nos reúne. En la amistad el primero y único objetivo es la comunicación con el otro. Aunque es verdad que estos ámbitos sociales pueden propiciar el nacimiento de grandes amistades entre sus miembros son muy recomendables para ello.

• Tampoco hemos de confundir amistad con la camaradería, el compañerismo, la hermandad.

Estos significan propiamente solidaridad cooperativa para el logro de unos fines comunes, lo cual exige de los camaradas una corresponsabilidad en el proyecto, en los esfuerzos, y en la consecución de la meta común.

Los cristianos con frecuencia se llaman “hermanos”, los socialistas “compañeros”, los fascistas “camaradas”, actualmente algunos grupos sociales que tienen objetivos y gustos comunes se llaman “colegas”. En realidad se trata sólo de nexos colectivos y no de relaciones estrictamente personales, por lo que no tienen nada que ver con la amistad.

Aun podríamos señalar otras confusiones en nuestro lenguaje sobre la amistad. Estas confusiones hacen mucho daño a la verdadera amistad, porque nos hacen creer que tenemos amigos y que hemos llegado a la amistad cuando nos estamos moviendo en el terreno más superficial de las relaciones humanas. La amistad compromete a toda la persona y no solo a sectores, más o menos importantes del ser humano.

En nuestro mundo actual hay una gran saturación de relaciones superficiales, como las que hemos descrito más arriba, pero faltan verdaderas relaciones de amistad. Son escasos los amigos, quizás porque no nos han enseñado a distinguir el oro de la amistad de la ganga de otras relaciones. Y hemos de decir que solo la relación de verdadera amistad llena el corazón del ser humano. Porque “de todos los bienes de este mundo, ninguno puede compararse a un buen amigo” (Sócrates). Pero para encontrar al verdadero amigo hay que saber buscarlo como aguja en un pajar, sabiendo muy bien distinguir la aguja de la paja.
 

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