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Cristo
semilla del hombre nuevo
Cristo,
Sembrador de Paz y Alegría,
Tú eres
la semilla que siembras,
con tu
Palabra y tu trabajo,
día a
día, minuto a minuto.
sin
tregua ni descanso.
A Ti,
Señor, confío mi tierra,
la de mi
corazón y mi mente,
plagada
de malas hiervas,
endurecida y cubierta de estériles piedras.
En ella,
es difícil que crezcas Tú.

Pero yo
te conozco labrador,
y
cultivador delicado del corazón humano,
remueve
mi tierra,
límpiala
de malas semillas,
espónjala y déjamela bien mullida.
Para que
pueda anidar en ella
la
potencia de tu semilla,
y
enraizar hasta lo más profundo,
y crecer
hasta lo más alto,
en
frutos de amor y amistad henchida.
Oh,
Jesús, enséñame tu oficio de agricultor de almas
y a
trabajar contigo en el campo de los corazones,
de mis
hermanos los hombres,
para
sembrar en ellos la simiente de tu Reino,
de Paz y
Justicia, de Amor y de Gracia
de Vida
y Verdad,
de
Ternura y Misericordia.
Amén
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