Tú, oh Jesús, me invitas a
ser tu amigo,
a pertenecer a tu Familia,
a ser tu hermano y compartir
contigo mi vida,
a caminar juntos, unidos en
un mismo Proyecto,
el de nuestro Padre.
Tú siempre respetas mi
voluntad,
nunca me fuerza a nada,
no anulas mi libertad.
Tu voz es delicada con mi
conciencia,
tu Misterio no se me impone,
se me ofrece como un don,
como un regalo.
Y Tú esperas paciente, manso
y humilde, mi respuesta.
Y no te inquietas,
Tú confías en mi radical
bondad,
porque la conoces y sabes
que soy obra de tus Manos,
de las que no puede salir
nada malo, ni erróneo, ni torcido.

He sido creado en Ti por el
Padre,
soy hechura tuya, que eres
el Bien supremo.
Tu voz me llama y me
sostiene en el Bien, en tu bondad infinita:
¡Ven a Mí que te amo sobre
todas las realidades creadas por mi Padre,
Ven a Mí que soy manso y
humilde de corazón,
Ven a Mí tú que estás
cansado y agobiado y Yo te aliviaré,
seré tu Paz y tu Descanso!
Yo te digo hoy, Señor, que
sí creo en Ti,
que quiero caminar muy unido
a Ti y Contigo,
siempre, siempre, siempre...
Sé que desde siempre y para
siempre soy tuyo,
estoy en tu Corazón,
me deseas y me esperas,
paciente, paciente.
Tú estás presente en mí,
siempre, siempre,
por eso yo te busco y te
anhelo,
incluso cuando, enajenado me
olvido y me aparto de ti.
Y siempre te encuentro, en
el mismo lugar:
dentro de mí, donde siempre
estuviste, y donde siempre estarás.
Hoy quiero abrazarme a ti,
mi Amigo, mi Hermano del alma,
y decirte que te amo, mal,
pero te amo.
Aumenta, tú que puedes, mi
amor.
Mira que hoy sí quiero, que
hoy, libremente te digo que SI.
¡No permitas que nada ni
nadie me aparte, hoy ni mañana, de ti! Amen