|
«Tu llamada»

Señor, un día, ya
lejano
saliste a mi encuentro,
pareció casualidad,
pero tú me buscabas
desde toda la eternidad.
Me miraste y mi
alma se llenó de Luz.
Me llamaste y mi vida se vistió de sentido.
Desde aquel momento pertenezco a otro mundo,
al mundo de tus amigos, de tus íntimos.
Derramaste en mí
toneladas de Ternura,
mares de Misericordia,
océanos de Amor.
¡Gracias!
Pero el tiempo deja
su herrumbre,
y hasta el corazón a fuer de tentaciones
se oxida y oscurece.
Sé que no te he respondido en proporción
a tanto Don.
Hoy soy consciente
y vengo a Ti, mi Dios,
para ponerme en tus manos
y decirte de nuevo que Sí.
Diego
Martínez de Jesús |