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"Vivir de
amor III"

Vivir de amor, Maestro amado mío,
es pedir que derrames tu luz y tu calor
del sacerdote en el alma santa,
en su alma elegida.
¡Pueda ser él más puro que un serafín del cielo!
Y protege también a tu Iglesia inmortal,
cada instante del día a hacerlo te conjuro.
Hija suya soy yo, por mi Madre me inmolo,
¡vivo de amor!
Vivir de amor es enjugar tu rostro,
es de los pecadores alcanzar el perdón.
¡Oh Dios de amor!, que vuelvan a tu gracia.
Hasta el alma me llega la blasfemia,
para borrarla digo cada día:
¡oh nombre de mi Dios, te adoro y te amo!
¡vivo de amor!
Vivir de amor es imitar, Jesús, la hazaña de María
cuando bañó de lágrimas y perfumes preciosos
tus fatigados y divinos pies,
enjugándolos luego con sus largos cabellos.
Y alzándose del suelo, con santo atrevimiento,
tu cabeza, igualmente, María perfumó.
¡Oh Jesús, el perfume que yo doy a tu rostro
es y será mi amor!
Sta. Teresa del Niño Jesús |