Cristo, Tú eres mi Salvador,
el
único que me ha podido liberar de mi esclavitud,
de
mi oscuridad, de mi muerte.
Antes de conocerte yo era caos,
mi
vida era caos, confusión, vorágine,
Tu
pusiste orden, armonía, quietud.
¡¡Hoy sin Ti no sabría más vivir!!
Sin
Ti nada puedo hacer, ni tampoco lo quiero.
Solo Tú eres el Sentido de mi vida,
solo Tú llenas la velas de mis días y de mis noches,
solo por Ti camino hacia tu Encuentro total.
Amor de mis días, donde Tu no estás hay tinieblas;
Tú
eres el Sol que llena mi casa de Luz
y
hace florecer los rosales de mi balcón.
Donde Tú no estás hay confusión, oscuridad y muerte;
Tú
eres la Vida,
la
Verdad,
el
Camino,
el
Amigo,
el
Maestro y Pastor.
En
Ti hallo la PAZ.
Solo Tú eres la Esperanza del Mundo.
Por
eso te invoco,
desde la certeza de que me escuchas,
y
la seguridad de que me amas.
¡Ven pronto Señor!
Amén