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P A
Z

¡Señor!
¡Colma de
esperanza mi corazón
y de dulzura
mis labios!
Pon en mis
ojos la luz que acaricia y purifica,
en mis manos
el gesto que perdona.
Dame valor
para la lucha,
compasión
para las injurias,
misericordia
para la ingratitud y la injusticia.
Líbrame de
la envidia
y de la
ambición mezquina,
del odio y
de la venganza.
Y que, al
volver hoy nuevamente al calor
de mi lecho,
pueda,
en lo más
íntimo de mi ser,
sentirte a
Ti presente.
Amén
(P. Ignacio
Larrañaga) |