
Yo
te bendigo, Dios mío:
te
bendigo por tu primer don, inefable,
de
mi existencia.
Nací en tu Corazón antes de todos los tiempos,
en
la infinita Noche de tu intimidad.
¡Yo
te bendigo, mi Dios y mi Todo!
Me
envuelves con tu Presencia amorosa,
Amigo del alma,
compañía indeleble de mi vida,
Padre que me cuidas
con
la más entrañable ternura.
¡Dios mío, qué finura, qué grandeza!
¡Cuánta Luz y cuánta Gracia!
¡Oh
Amor, que te me has revelado!
Yo
te bendigo Señor,
Padre,
Hermano,
Amigo,
Mi
Dios y mi Todo.
¡Bendice, alma mía, al Amor!
Amén