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------------------------------- Actualizado el
miércoles 07 de julio de 2004
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TIEMPO
ORDINARIO
Año C
Palabras de Vida
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DOMINGO XII
PRIMERA LECTURA
LECTURA DEL LIBRO DE ZACARÍAS
12,
10-11; 13, 1
Así dice el Señor:
-- Derramaré sobre la dinastía de David y
sobre los habitantes de Jerusalén un espíritu de gracia y de
clemencia. Me mirarán a mí, a quien traspasaron; harán llanto como
llanto por el hijo único, y llorarán como se llora al primogénito.
Aquel día será grande el luto de Jerusalén, como el luto de
Hadad-Rimón, en el valle de Meguido.
Palabra de Dios
SALMO RESPONSORIAL
SALMO 62
R.- MI ALMA ESTA SEDIENTA DE TI, SEÑOR, DIOS MÍO
Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo;
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.
R.-
¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios.
R.-
Toda mi vida te bendeciré,
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca,
y mis labios te alabarán jubilosos.
R.-
Porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti
y tu diestra me sostiene.
R.-
SEGUNDA LECTURA
LECTURA DE LA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS GÁLATAS
3,
26-29
Hermanos:
Todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo
Jesús. Los que os habéis incorporado a Cristo por el bautismo, os
habéis revestido de Cristo. Ya no hay distinción entre judíos y
gentiles, esclavos y libres, hombres y mujeres, porque todos sois
uno en Cristo Jesús. Y si sois de Cristo, sois descendientes de
Abrahán y herederos de la promesa.
Palabra de Dios
EVANGELIO

LECTURA DE SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS
9,
18-24
Una vez que Jesús estaba orando solo, en
presencia de sus discípulos, les preguntó:
-- ¿Quién dice la gente que soy yo?
Ellos contestaron:
-- Unos que Juan el Bautista; otros que Elías,
otros dicen que ha vuelto a la vida alguno de los antiguos
profetas.
Él les preguntó:
-- Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?
Pedro tomó la palabra y dijo:
--El Mesías de Dios.
Él les prohibió terminantemente decírselo a
nadie. Y añadió:
-- El Hijo del hombre tiene que padecer mucho,
ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y letrados, ser
ejecutado y resucitar al tercer día.
Y, dirigiéndose a todos, dijo:
--El que quiera seguirme, que se niegue a sí
mismo, cargue con su cruz cada día y se venga conmigo. Pues el que
quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por
mi causa, la salvará.
Palabra del Señor
COMENTARIO
Todas las páginas del
Evangelio responden a la cuestión decisiva de la fe cristiana:
"¿Quién es Jesús?". Pregunta y respuesta que se hacen
explícitas en el texto que leemos hoy.
1.- "¿Y vosotros, ¿quién decís que soy?:
Lo pregunta Jesús a sus discípulos. Antes, para marcar un
contraste, pregunta qué dice la gente. Cuando Lucas evangelista
habla de "los discípulos", los considera núcleo fundamental de la
Iglesia. Arquetipo de los cristianos. Jesús ha terminado la misión
en Galilea. La gente lo admira. Han oído su doctrina, han
presenciado sus milagros, saborean su bondad. Pero no ven en él
más que un profeta de la Salvación. A nivel de Elías o Bautista.
No descubren al Salvador. Se han parado en el umbral de la fe,
como tantos, por fuero. Antes de examinar a "los discípulos",
Jesús ora por ellos. Porque la fe es gracia del Espíritu. Abertura
a una luz que viene de lo alto. Responde sólo Pedro, expresión y
criterio de la fe de todos (Lc 22,32). "El Mesías de Dios".
Aquel Cristo o "Ungido" del Señor con quien se identificó
Jesús en la sinagoga de Nazaret (4,16-21). Para San Lucas
evangelista, el título de Mesías se entrelaza en una misma
comprensión con el "Hijo de Dios".
2.- "El Hijo del Hombre tiene que padecer
mucho": La expresión "Hijo del Hombre" en labios de Jesús
equivale alusivamente a la de Mesías. Cristo impone silencio a los
discípulos. Porque entre sus contemporáneos (y entre ellos mismos)
la esperanza mesiánica se había vuelto tan imprecisa como
equívoca. Muchos, quizás la mayor parte, acariciaban la ilusión de
la espada. La salvación por la violencia. Al margen y por encima
de tantos fáciles "mesías de los hombres", Jesús se declara el
único y heroico Mesías de Dios. El Mesías de la Cruz.
3. "Si alguno quiere venir en pos de mi…"
Entre las diversas expresiones de creer plenamente en Cristo,
la más sugestiva durante los primeros años de la Iglesia fue la de
"seguirlo". Caminar a un mismo ritmo de vida. Participar en
su actitud de sacrificio por la salvación del mundo. Llevar cada
uno su propia "cruz", sabiendo que en ella está la resurrección.
San Lucas añade: "cada día", para dar a entender que no se
trata precisamente de morir sino de vivir mártir. Un cristianismo
sin práctica de sacrificio personal sería desconocer al Mesías de
Dios. Y por lo tanto evasión del Evangelio verdadero.
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